Wednesday, September 10, 2008

Nos alcanzó el tiempo

Nos alcanzó el adiós, sin darnos cuenta, sin sentirlo. Se nos llegó el tiempo sin más aviso que el implícito en el silencio.

De nuestra historia nada convencional recuerdo claramente los inicios: las primeras letras, las burbujeantes emociones, la terquedad de los dos de caminar contra el viento que ya sabía nuestro destino; nuestro nada convencional primer encuentro. Bastó una sola seña para conocernos entre la multitud eufórica por un clásico, un” Hola” tímido y al mismo tiempo tan familiar. Tarde de emociones, noche de café. El comienzo de un cuento sin el clásico final de un “vivieron juntos y felices para siempre”.

¿Qué tan válido sería culpar al destino? Y es que, creo yo, si el nuestro hubiera sido el de estar juntos, podríamos haber comenzado la historia desde que a diario cruzábamos los mismos caminos, pero no fue así. En aquél entonces ni siquiera nos notamos. Fuimos tanto el uno para el otro, un transeúnte más en la banqueta lateral de la calle de nuestras vidas. Hasta aquél día… (oh bendito día!) con nuestras primeras letras.

Nadamos contra corriente, fuimos amigos, cómplices, amantes.. todo lo que pudimos ser, lo fuimos. Intercambiamos historias, anhelos, sueños. Compartimos triunfos, preocupaciones, sonrisas. Pero siempre, siempre, separados a pesar de estar tan unidos. Las circunstancias confabulaban en nuestra contra, nuestros caminos se caminaron por rumbos distintos. Aún así, encontramos la manera de conjugar tiempo y espacio, el tú y el yo. ¡Cómo olvidar aquellas noches en que los héroes nos cantaban mientras Jack Daniel’s recorrían nuestra garganta! Siempre conocedores del final, de nuestra condena., nos disfrutamos mientras nos tuvimos.

Pero se nos acabó el tiempo. Nos alcanzó el destino. Lo sabes y lo sé. ¿cómo podríamos extrañarnos sin dolor y recordarnos con alegría si no fuera por eso? Ha llegado el momento de decirnos adiós pero no sabemos como hacerlo. Guardamos silencio. Debemos dejarnos llevar por la corriente antes de que la fuerza de la oposición cobre su cuota y nos lastime, nos envicie, nos haga dependientes. Dejemos de luchar.

No hay adiós, no hay despedidas. Nos bastará el sabor a aquél último beso. Y con todo mi corazón te deseo el logro de tus sueños, la felicidad de un hombre pleno, salud y amor. Amor! Amor! Mucho amor, un Felices por siempre con quien así deba ser. Lo único que, egoístamente quizá, espero no se te conceda es la muerte que desea, o mejor dicho, el cómo y cuándo la deseas. Porque con sólo saberte vivo, con la sola esperanza de estrechar nuevamente tu mano, ¡me siento tan feliz!

Y sucede que usted, mi vampirillo trasnochado, es indudablemente lo mejor que ésta Laguna me ha dejado.



Silencio!, Silencio!...

3 comments:

✈єℓιzα™ τσdσs lσs Dεяεcнσs яεsεяvαdσs cσρчяιgнτ said...

Me suena a la cancion de "me niego estar solo y la de nos hizo falta tiempo" combinadas... por lo que ahi se expresa, saludos cordiales!

Winter said...

Hola! Me gustaría saber quien canta cada una de las canciones, ya que probablemente las habré escuchado pero por título no las identifico.

Sería bonito que, más que una historia real contada con cierto grado de superficialidad, lo escrito fuera sólo un invento en donde los protagonistas fueran recreaciones de canciones... pero los finales felices no siempre son como en los cuentos de hadas.

Saludos

Por cierto, el escrito de abajo, era para ti. con todo respeto.

Anonymous said...

Hola apreciada Winter!!

El termino de una relacion no deja de tener sinsabores así sea de común acuerto, o porque una de las partes lo resolvió e incluso. Sólo hay que pensar en lo bonito que fue y lo felices que fuimos. Eso no lo borra nadie. Te lo digo yo, que me enamoré de mi actual novio.

Un abrazo desde mi alma con los afectos de siempre!